To pour: {verbo}
Verter. Diluviar. Llover a cántaros.

Conviví 5 días con París y fueron suficientes para que selláramos un pacto tan in-deleble como in-visible. Mis manos sobre los tallos de la torre, la arquitectura configurando instantáneas a futuro, mi boca besando la brisa con debilidad por las vocales: bonjour, merci, café au lait, pluie.

París es XY, le digo a R. París es noche y tardes de lluvia. Mapas no tradicionales. Feria de amor en los rincones. La sacristía del barullo eterno. París gris Garrel, Honoré y Sagnier. París, el Sena y yo: el triángulo amoroso.

Regalo providencial, dice Los Ojos al Cielo. París formula poemas de humo y seducción con sus callejones a la sombra; me mira a través de mi ventana Buenos-Aires-Viceversa y clama que regrese. 

Escribiré poemas en inglés y en francés austero, y los sembraré en cada puente; o no, transcribiré mi poemario y me despojaré de 79 secretos a la vez. Me regalaré un cielo de nostalgia. Los jardines coronarán mi estación preferida sobre un trono de vainilla y avellanas. Más tarde, los neones escaparán de las jaulas y me devorarán las pupilas; el jazz reemplazará el bourbon con aspiración intravenosa.

To pour:
París en verbo masculino. Llover una ciudad sobre la piel. Diluviar notas azules sobre lenguas al sur, o poemas de menta y Anaïs. Verter vértigo hacia adentro. 

Volcar(me). Dejar(me) caer.


El otoño me recibió con la dulzura de Tobias. He logrado disolverme en amores de papel y tinta corrida, derrapando miel sobre todo mi entorno. Una casa de luz, a pesar de la lluvia. Vapor de café, entre otras cosas.

El otoño me recibió con el susurro de las hojas por debajo de los pies. El viento sabe acariciar(me) sin complejos; es recíproco. 
Ayer por la noche encontré pétalos de rosa marchitos en un bolso que me recuerda que he de seguir soltando mapas.

En otoño haré dulce de palabras que dure todo el año y lo verteré en un frasco de luciérnagas. Me abrigaré con poemas de otros hemisferios y haré el amor con música-en-acústico. Éste es un viaje sin maletas. Éste es el viaje de una estación que durará toda la vida.


Escribiré una canción para el otoño...


Ha llegado el invierno a pesar de la cronología. Hoy es un día gris, un día de amor meteorológico. He comenzado a incubar una pequeña isla de invierno entre las manos, y ya no recuerdo la última vez que sentí una caricia de amor. Caricias que cruzan de un continente de silueta a otro como si fueran a quebrarnos el olvido; caricias transatlánticas.

***
N me ha tocado como ningún otro - repito para mí, quizás hasta de forma tóxica (gris-humo). Tal vez tenga razón. N también me ha enseñado que los grises no respetan temporadas. N ha sido, probablemente, el más insolente de los amantes que convivieron con mi piel.

***
El día ha cubierto su rostro para no dejarme ver. Hoy, sólo un manto gris que me inspira a escribir como si estuviera en pleno verano. Recordar a N: si continúo, el verano llegará antes de tiempo.

***
He aprendido a tejer poemas con las yemas de los dedos, he podido configurar una primavera para mí desde otras latitudes. Me he enamorado de ciudades-intemperie. 
Aún no he encontrado un hombre que se dibuje el corazón de adentro hacia afuera. Aún no ha venido el oleaje de satisfacción ni las palabras que saben besar en francés. 
Me niego al conformismo  - repito para mí, quizás hasta de forma cíclica (gris-invierno). Tal vez espere demasiado, pero hay algo que todavía no he aprendido:
a luchar contra mi naturaleza.

***
L me ha regalado la deriva 2009 en el medio del océano Pacífico. Aún recuerdo su sonrisa y su forma de mirarme. En la tinta de sus cartas oxidadas ha quedado sepultado un fragmento de mi debilidad. Mujer que ama, niña que llora un recuerdo de caricias a distancia: me he escindido y sin embargo he logrado rescatarme.

***
Todas mis historias del pasado suelen regresar por temporadas, insurgentes, como un gris que simula tempestad. Todas mis historias del pasado suelen teñirme las palabras, de tanto en tanto, de vez al mes... sin pedir permiso. 
Todas mis historias del pasado han sabido estrujarme las entrañas, cada una a su manera; pero hay algo que puedo asegurar:
de todos mis pasados insolentes, he aprendido. 

***
Escribiré mi propio diccionario del silencio en el que soledad sea tesoro. Silencio (a)dorado, sí. El silencio será luz que no sabe de estaciones.
Seré una nota de silencio que resguarda caricias para continentes a futuro. Seré silencio que sana para engendrar otro color: rojo-de-corazones musculares.






I.
Lo he decidido.
Escribiré en pretérito perfecto sin corrector de ortografía.
Escribiré para profanar un acento que no me pertenece.
Escribiré por necesidad de la sangre y el corazón, imperfecto-ultravenoso.


Lo he decidido.
No he de usar seudónimos.
Escribiré bajo mi nombre aunque mi nombre en ocasiones sea sinónimo de sombra.
Escribiré desde el antro de mi ser, desenterrando el lado oscuro de la luna con ímpetu animal.


Lo he decidido.
Develaré los secretos de mi almohada a través de la poesía.
Conjugaré los verbos como una forma de venganza hacia mi ciudad natal.
Me divorciaré de los pretextos, la prolijidad y las formalidades.


II.

He gestado un poemario digital.
Los viajes del viento,
Historias de amantes del amor,
Llévame contigo.


Renunciaré al último poema,
serán 79 invertidos unos con otros,
proclamando una nueva (o)posición,
como una convulsión de letras que reniegan de convencionalismos.


Escribiré cuando haga falta.
Escribiré para abandonar todo tipo de control.
Escribiré para exorcizar el corazón:
cada electrochoque ha de ser revolución.


III.

Pronto llegará el otoño.
Me esconderé y devendré al viento que acaricia.
Me volveré libro de páginas color hueso.
Decretaré mi propia ley:


como sea que sea,
en dónde sea que tenga que ser,
cuántas veces sea necesario.
Escribiré, y eso es lo que importa.


Lo he decidido...



Una nueva edición de Lollapalooza Argentina tendrá lugar en el Hipódromo de San Isidro este 21 y 22 de marzo. El line-up del festival reúne músicos del ámbito nacional e internacional, logrando incorporar distintos estilos musicales con beneficios exclusivos, como el que en esta ocasión estará brindando Roho Hair Boutique, referente en el mundo de la moda y la industria de la música, con una trayectoria de 21 años.

Roho estará presente con una innovadora peluquería móvil boutique que tendrá LCDs por espejos en cada estación. Cada uno de sus estilistas expertos en moda y tendencias brindará a todos los asistentes al festival un corte sin cargo como cortesía, para que disfruten del show con un look 100% renovado. 

Una vez más la música, la moda y las últimas tendencias dicen presente en uno de los festivales más reconocidos de los últimos años.

Compartiendo la premisa de Roho, e inspirada en el line-up del festival, armé una nueva playlist para musicalizar el ante-último viernes de marzo y adelantarnos a la experiencia de este fin de semana. Enjoy!


MIXTAPES VOL. 24: 
Los colores de la música...




Para + info:
Facebook/ Roho 
Twitter / Instagram @rohopeluqueria
"Hemos sabido encontrarnos", escribo en mi cuaderno. 
La tarde se me escapa de las manos tejiendo palabras de amor. O no, la tarde me atrapa, convirtiéndome en la víctima de una red tejida con mis propias manos, las mismas que han acariciado los brazos-Coliseo.
Busco enredarme en historias que se gestan en Argentina y abren sus capullos en otras latitudes.

***
No escribo para nadie. Ni para él ni para vos, ni para el primer hombre que pactó desencuentros al dar vuelta a la manzana. Tampoco para aquel que supo calarme la piel con su mirada de océano Pacífico. No. Ni para él ni para ellos, ni para vos.
"Hemos sabido encontrarnos", como un pasado a futuro, como la eminencia de las conjugaciones, el tiempo que aún no se ha inventado.

***
Hace días que no me siento a admirar el atardecer a través de la ventana. Hay un elemento de temor en ver el sol esconderse para cederle su lugar a la luna - luna mezquina, de ahora en más devorarás el día vestida en tus hábitos de frío. 
¿Por qué corre el sol, y hacia dónde? ... Sí, hacia otras latitudes.

***
"Transatlanticismo se ha convertido en el soundtrack de mi vida", digo hacia adentro, como si quisiera reafirmar lo inexorable. 
Transatlanticismo es una plegaria que nace de la necesidad de contacto: "te necesito más cerca."
Transatlanticismo es una dulce y melancólica solicitud de valentía: "vuelve a casa, vuelve a casa."
Cruzar un océano. 
Quebrar los relojes es cruzar un océano, y un viceversa sin listas de espera.

***
Una nueva canción ha salido a buscarme esta tarde, antes del ocaso. Un pedido de cercanía: "Tú eres mi viajera, mi pequeña viajera, lejos a través del mar." Quizás Ben tampoco escriba para nadie, pero ha sabido encontrarme; he sabido encontrarme en su canción-plegaria de necesidad de cercanía que hace eco desde otras latitudes. Historias que se gestan en Estados Unidos y abren sus capullos en Buenos Aires, Argentina.

***
Kintsugi es el arte japonés que recompone cerámicas y tiene por filosofía exponer las roturas y reparaciones, considerando que éstas forman parte de la historia del objeto y deben mostrarse en lugar de ocultarse, poniendo de manifiesto su transformación e historia.

***
"He sabido encontrarme." Quebraré los relojes y expondré mis cicatrices a la luz del sol, o de la luna, me es indiferente. 
Escribiré Kintsugi en la portada del libro con tinta invisible.
Daré luz a mi transformación generando mi propio ocaso con letras lejos a través del mar.
No corro hacia ningún lugar: escribo para cruzar el océano; escribo para estar cerca de mí (auto-plegaria).
Escribo para gestar mi propia latitud.


* coordenadas:



¿Lo ves?
Eres fuente de energía.
Eres creación.
Eres ciudad de destino.
Eres potencia.

¿Lo ves?
Eres piel.
Eres amante.
Eres furia 
al menos una vez al mes.

¿Lo ves?
Te mueves con el viento
y gestas momentos en tus manos,
sensibilidad en tus caricias
e intensidad desde tu vientre.

¿Aún no lo ves?
Entonces mírate al espejo
en completa desnudez
y reemplaza los defectos 
por abrazos.

Abraza tu cicatriz,
pues te mostró cómo sangrar sin desangrarte.
Abraza tus curvas
y recuerda que la naturaleza admite ondulaciones.
Abraza tu cintura,
que es tu eje:
de la cintura para arriba, corazón;
de la cintura para abajo, vida.

Abraza(te) en todas tus versiones.

¿Lo ves?
Tú mujer, 
eres tú quién transforma posibilidad 
en realidad.

Y me parecen razones suficientes
para que quieras bailar contigo misma.

[Sube el volumen]



* Y este es un poema para mi mamá, mi abuela, mi hermana 
y todas las mujeres que me enseñaron a bailar.

Imagen vía Laura Zalenga Photography
"Las películas son un mundo de fragmentos."
Jean-Luc Godard

[...] las palabras no provienen de uno, sino que pasan a través de uno - dice Calvin casi al final de Ruby Sparks, una película que vi antes de que las palabras volvieran a mí.
Así, tantas otras. Sólo ahora que llevo las palabras como mi vestido preferido puedo entender que escribir y enamorarse convergen en la misma naturaleza: ser un acto de magia.

Con esto en mente - y teniendo en cuenta la cantidad de películas que en los últimos años se avocaron al mundo de la palabra escrita - decidí armar una lista de 10 películas con las cuáles me siento íntimamente identificada, ya sea por sus diálogos, por sus escenas o por ambos aspectos.


1. The rewrite (2014)
La reaparición de Hugh Grant, tintes de humor inglés y una introducción al mundo del desarrollo de guiones.
Escribir como una forma de salir a flote, cómo explica en una escena el personaje de Hugh Grant. Escribir como una forma de salvarnos, de interactuar con el entorno y quitarnos la venda que nos aleja de nuevas experiencias.



2. Not another happy ending (2013)
Una joven escritora, el manuscrito de su primer libro, y una sucesión de cartas de rechazo dan inicio a una historia que se desenvuelve con naturalidad sumida en la belleza de Escocia. Diálogos sutiles pero sentidos, y una cinematografía y dirección de arte impecables.



3. Stuck in love (2012)
Un lugar para el amor, su título en castellano, es una de esas películas que nos gusta desglosar con todos los sentidos. Desde los diálogos hasta las referencias literarias, pasando por el soundtrack (que incluye canciones de Elliot Smith, The National, Bon Iver y Edward Sharpe and The Magnetic Zeros), esta película nos invita a un viaje a través de una convivencia plena con la palabra escrita, porque después de todo, "un escritor es la suma de sus experiencias."



4. Ruby Sparks (2012)
¿Qué es lo que sucede cuándo la ficción empieza a coquetear con la realidad? Ruby Sparks es una historia de amor llevada a guión por la mismísima Zoe Kazan, co-protagonista del film. Y no podría ser de otra forma, ya que sus diálogos dan testimonio de lo que involucra el proceso de escritura, a partir de una fiel interpretación y el ensamble infalible de sus protagonistas.



5. Midnight in Paris (2011)
Medianoche en París se encuentra en mi alhajero de las películas indelebles. Medianoche en París es la evidencia de que, cómo dice Ruby Sparks en uno de sus diálogos, "escribir es un acto de magia."
Woody Allen nos regala un viaje a través del espacio y el tiempo, contagiándonos el entusiasmo y la avidez de su protagonista. Gil Pender viaja porque Woody Allen viaja a través de las palabras; y nosotros viajamos con ambos.




6. Eat, Pray, Love (2010)

"Las ruinas son el camino a la transformación" - dice una linea de Comer, rezar y amar. Y así, entre diálogos que se quedan con uno, escenarios inolvidables y una lista de canciones sensibles, nos embarcamos en un viaje que fluye de afuera hacia adentro, absorbiendo la novedad y frescura de las ciudades en paralelo con su protagonista. Es una película de búsqueda, ¿y acaso escribir no se trata de lo mismo?



7. Stranger than Fiction (2006)
Al igual que en Ruby Sparks, la línea endeble entre la ficción y la realidad se quiebra para regalarnos un guión exquisito, acompañado de un reparto que, gracias a su talento y su versatilidad, aporta el ensamble ideal de un abanico de géneros.




8. Before Sunset (2004)
"La felicidad está en el proceso."  Esa frase es una de las tantas que hacen que Antes del Atardecer se acomode tranquilamente junto a Medianoche en París en mi alhajero. Richard Linklater nos deleita, al igual que en Antes del Amanecer, con la continuación de esta historia de amor entre Jesse y Celine. Sólo que en esta entrega encontramos un tercer protagonista: un libro que nace a partir de la propia experiencia de su autor, y que suscita el (re)encuentro de los protagonistas. Una vez más, la ficción y la realidad compartiendo habitación.



9. Something's gotta give (2003)
La magia, una vez más, pero en este caso de la mano de la maravillosa Diane Keaton. Alguien tiene que ceder es una de esas películas que no puedo dejar de mirar: por su guión, por sus interpretaciones y por esta escena en particular.
Escribir es cóctel de sensaciones, sí.




10. Under the Tuscan Sun (2003)
Frances, una de mis heroínas del cine por excelencia. Frances y una aventura que comienza con una decisión radical: comprar una casa en La Toscana. Esta película refleja que a veces para reconectar con nuestra vocación es necesario abrir(le) los ojos a nueva realidad - y qué mejor que viajar y salir de nuestra zona de confort para lograrlo.


***
Con un grupo de amigas nos propusimos mirar todo un listado de películas que viene adjunto en el libro "Atardecer en París", armando como una especie de "film club" en el cuál discutimos sobre la perspectiva y apreciación personal de cada película.
Por lo tanto les propongo una consigna: armar nuestro propio "film club" virtual, quizás empezando con este listado de películas.
¿Vieron alguna en especial? ¿Todas? ¿Cuáles son sus opiniones?
La idea es empezar a conocernos, compartir experiencias y las huellas que el cine logra dejar en cada uno. Me encantaría leerlos/las. 
Los espera del otro lado del monitor, deseándoles un excelente jueves,
S.



Y sí. Hoy es un día triste. La voz de Alex Turner me habla de una mujer que es tormenta abrazada a la pared, pero no, hoy es un día de tormentas hacia adentro. Soy signo igual atravesado por una diagonal; a veces inconclusa, roída, borrascosa; a veces desnudando los versos por dolor, por amor, o por locura. 

Tengo días Pizarnik, días Lispector y días Anaïs. Tengo vidas incineradas en las manos, y aún la textura de las sábanas de hospital del 2010 y el 2012.

Y sí. Hoy es un día gris, a pesar de que afuera el sol, y en mi patio la luminosidad de un domingo de marzo cualquiera. Hoy es un día de grises hacia adentro. Hoy mujer que devora, mujer de piel sensible. Hoy el cabello suelto sin peinar y sólo bálsamo en los labios para nutrirme de palabras invisibles. 

Domingo. Domingo de extrañar los ecos de latido en torsos y espaldas. Domingo de incienso y un poco de desesperación: tormenta sagrada hacia adentro.
Domingo de colar las dudas y convertir los duelos en relámpago. Entonces, papá... relámpago que va a contracorriente; mamá, relámpago que nace de mi útero virgen.

Y sí. Podría haber sido un día de sol como el de afuera; un día de brisa de domingo, un día de luz. Pero no. En esto me respeto: es un día gris, un día triste, un día de tinta corrida.

La tristeza es un reminder de que aún sigo con vida...



* y elijo ser-humana.
"... un manantial breve y fugaz entre las manos."

Y así, con los últimos suspiros de estación, una voz de "sueño de una noche de verano" enseñó cómo deslizarse entre el juego de miradas de un saxo y una guitarra.

De ahí, el encuentro: la fiebre de dos amantes instrumentales que saben lo que quieren y no tienen miedo a perecer sobre paredes de ladrillo, como un hielo se deshace sobre la cartografía de una piel en otro idioma, en una media-noche de verano a medio-hacer (como una cama).

Al parecer al menos 3 rincones del mundo decidieron fusionarse en esa sala después de las 12 de la noche; un hechizo dispuesto a seducir(nos): París en láminas, la mirada de Cortázar por lo alto, el sabor de Arkansas en los labios. No prestábamos los oídos... caíamos rendidos ante la dulzura de una voz importada de otra década.

Entonces, lo entendí. Los poemas y las canciones son mellizos. Ambos aspiran a que, por un momento, se quiebren todos los relojes del mundo; que la unidad de tiempo comience a ser el beat de los latidos al unísono con las palabras que inventamos para capturar un instante, como quienes pintan paisajes de París o milongas de Buenos Aires.

Porque después de todo escribir es pintar con palabras, y escribir una canción es una forma de gestar un momento entre las manos.




Notas de cuaderno - 00.20 am - 06 de marzo de 2015
Handmade Moments en La Dama de Bollini
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