Jul 28, 2014

365 DAYS OF WRITING: Los Vuelos Internos

Tengo una canción en mi cabeza. Tengo la frase de una canción en mi cabeza, y no deja de sonar, y me alegra que así sea: "Quiero que sientan lo que siento."
Frases... A veces siento que mi vida es una torre semi-construida con frases de terceros, frases que me inspiran a darle luz a frases propias, o a textos enteros, o a días consecutivos de escritura.

Hoy es un día de sacar cuentas sin números; sacar cuentas con frases. Entonces, escribo: 
- ¿Y la plata?
- ¿Y la paz?
Frases... Mi vida entera es una torre de frases con estratos de interrogaciones que hacen bien al corazón, y no tanto a la cabeza. Entonces, escribo:
- Estás loca.
- Mejor así.

En mi torre, la paz y la locura son vecinas. Se llevan bien. Les gusta vivir anexas.
La paz: la paz de detenerse, no a pensar, sino a sentir y escucharse. La locura: la locura de actuar desde adentro, desde lo que uno siente. Locura inentendible para ciertas miradas, locura necesaria para mí; locura que me lleva hasta la puerta de la paz, timbre 1000 veces infinito "A" (de adentro). La luz que nace desde adentro y me abre paso a miedos nuevos, energías nuevas; finales que dan luz a nuevos comienzos.

Mi torre... Yo, puente. Las frases y las palabras. Una temporada de conversaciones conmigo intentando convencerme de que era lo incorrecto hacer lo que sentía. Y es que a la hora de tomar decisiones de las grandes, de las que giran el tablero a tu favor, uno suele ser su propio contrincante, atándose a prejuicios ajenos, juzgándose desde un estrado kilométrico-años-luz.

Hoy es un día de sacar cuentas de estadios. Me separo del pasado, me llevo lo que sirve y lo demás lo dejo atrás; descargo mi mochila para sentirme más liviana. Doy un paso al costado y veo las baldosas que avancé (baldosas flojas como decía en otro post). Sonrío. Sonrío porque este es un tramo producto de mi propia decisión. Sonrío por haber aprendido a rodearme de energía que es fuerza, potencia, intensidad. Sonrío por los despertares. Sonrío por otros que también quieren que sientan lo que sienten, y aún más, se animan a vibrarlo.

Frases... Somos letras. Mejor escribir frases que valgan. Mejor textos que ayuden a crecer. Mejor los libros; mejor las frases que empalman... Porque después de todo: La unión hace la fuerza (otra frase).

La vida está hecha de oportunidades



Música para los sentidos

LOVE LESSONS: Yo conmigo

"Voy a ser más como yo y ver qué significa eso." Ésta es una de las frases de The Pretty One, una película que vi me encontró un sábado por la tarde, en una tarde de invierno helado.
Me gusta pensar que las películas y las canciones me encuentran cuando más las necesito, actuando como una especie de reafirmación de mis estados anímicos.

En estos últimos meses tuve miles de momentos de sincronicidad fílmica y musical, y eso me hace bien; me hace bien porque trae de la mano inspiración para reanudar los lazos con secciones del blog que estaban en espera.

The Pretty One está protagonizada por Zoe Kazan (Ruby Sparks) y Jake Johnson (New Girl, Drinking Buddies), y aunque inicialmente pensé: otra bonita historia de amor con un trailer que todo lo dice, estaba equivocada.

A medida que se desarrolla el argumento, el romance se va desenvolviendo como una historia secundaria, dando lugar a la verdadera historia protagonista: sentirnos cómodos en nuestra propia piel.

El personaje de Laurel abre una cortina, una cortina que muchos de nosotros tenemos o tuvimos frente a nuestros ojos. La cortina que revela que las expectativas, los prejuicios y la mirada de terceros son elementos que circundan nuestra verdad, la verdad acerca de entender quiénes somos, o lo que queremos ser. Laurel nos recuerda que si bien estos elementos están siempre presentes, la manera de afrontarlos está en cada uno de nosotros.

Así, nos introduce en su mundo de no-labiales, no-cortes modernos, no-medallas ni premios, y no-independencia, sólo para ir desenvolviéndose como un regalo ante sí misma; asimilando que en sus diferencias está su potencia. Este personaje nos revela que somos los únicos responsables de nuestro futuro; que llegamos tan lejos como queremos llegar, y que no existe nada que nos caiga del cielo. Los sueños hay que trabajarlos para llevarlos al plano real, y es ese trabajo el hace que lleguemos a nuestro propio núcleo. Poder abrirle la puerta a quiénes somos lleva trabajo, un trabajo que puede involucrar complejos; algunas veces, tristeza; otras, desorientación. Pero es de ésta forma que encontramos el camino: ¿cómo saber lo que queremos sin saber lo que no queremos? Y éste es un camino que se construye continuamente, sobre la marcha.

Así como Laurel se involucró con su realidad, yo me involucré con la mía hace unos meses. Tuve la fortuna de sentir despertar una parte de mí que creía inexistente; tuve la suerte de darme cuenta de que estaba gestando un cambio. Es por eso que ahora que mi corazón es un poco más grande gracias a la luz de esta nueva parte amalgamada a lo que era; ahora que dejé el miedo a la rutina de oficina para nacerme los miedos a la incertidumbre; ahora que no necesito ocupar los zapatos de nadie más; ahora que piso más firme en mis propios zapatos... ahora, es ahora que puedo leer esta película de otra manera.
Quizá si esta película me hubiera encontrado en otro momento de mi vida, no hubiera tenido herramientas suficientes para interpretarla de esta forma; y entonces, quizá, sí hubiera sido otra bonita historia de amor.
Una vez que nos afianzamos de adentro hacia afuera, podemos afianzar la conexión con nuestro entorno.

"Me enamoré. En realidad creo que él huele muy bien. Huele a realidad, como sudor, y vida, y sexo. Siento que soy yo a su lado."


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